HILO NEGRO, DERBY MOTORETA’S BURRITO KACHIMBA

    DMBK1

    Hoy en día parece mentira, pero en este país hubo un tiempo en el que el llamado Rock Andaluz estaba totalmente denostado. No nos referimos al rock gitano de Veneno y Pata Negra, ni al blues-flamenco de Smash (perfectamente asimilados por la intelectualidad del momento gracias a Ricardo Pachón). Hablamos de toda una ornada de grupos verdaderamente pesados que decidieron hacer rock progresivo con dejes flamencos. Durante décadas, bandas como Medina Azahara, Guadalquivir o Imán fueron vistas con descrédito por los popes de la modernidad. Ni siquiera los seminales Triana contaban con demasiados devotos entre la crítica. La prensa musical dio carpetazo a una de las tradiciones más ricas de nuestra historia musical reciente, relegándola a los barrios periféricos en los que nació. Hasta 2019. La irrupción de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba supuso una suerte de reseteo cultural. El combo sevillano revitalizó (y modernizó) el genero con su excelente debut homónimo, alzándose con el Premio Ruido de aquel año para sorpresa de propios y extraños. Aquello tenía tintes de revisión histórica. 

    Superar un álbum tan importante como “Derby Motoreta’s Burrito Kachimba” (Primavera Labels, 2019) era por tanto una tarea imposible. Pero el sexteto ha sido capaz, como mínimo, de igualarlo con su segundo LP. “Hilo Negro” (Primavera Labels, 2021) es un disco más potente y vigoroso que su predecesor, con un sonido mucho más pulido y accesible. Canciones como “El Valle” o “Caño Cojo” trascienden el mero revival para mirar de tú a tú a cualquier propuesta de rock duro internacional (no en vano, la masterización corre a cargo de Brian Lucey, que ha trabajado con Arctic Monkeys o Black Keys). Una orgía de riffs proto-heavys, pedales de fuzz y stoner lisérgico, aderezado con un misticismo lírico 100% autóctono, capaz de poner de acuerdo a fans de Black Sabbath y amantes del flamenco pop (hasta invocan el “Zorongo Gitano” de Lorca en la pseudo-doom “Gitana”).  

    Ni han inventado la pólvora, ni lo pretenden. Pero con su segundo trabajo, DMBK se ratifican como unas de las mejores bandas de rock (andaluz o no) de nuestro país.