Miguel Ríos

    mr1

    A Miguel Ríos se le debe una prolífica carrera discos en la que el con mayor o menor fortuna ha intentado siempre crecer y estar en conexión con los tiempos. Editó su primer EP antes que los Beatles publicaran su primer álbum y tuvo éxito, mucho éxito. Y lo aprovechó no solamente en beneficio propio sino también a favor de los demás. 


    1. Tener un patrocinador 

    Red Box Miguel Ríos siempre quiso ofrecer lo mejor a su público. Se fijaba en Johnny Hallyday, el icono francés que nunca tuvo nada que envidiar a los montajes escénicos de los Rolling Stones o David Bowie. Pero, sabía que eso implicaba disponer de un gran presupuesto y que el coste de un buen espectáculo no podía repercutir en el predio de la entrada; de esa forma su público natural no podría acudir a sus conciertos.

    En la gira de 1978  “La noche roja”, la marca de pantalones Red Box fue la patrocinadora y KAS lo hizo en 1983 para su gran gira “Rock de una noche de verano”. Su intento por dignificar su profesión y ofrecer al público la mayor calidad posible le costó también muchísimas críticas de la prensa y de una parte del público que aún no eran capaces de ver la importancia de un buen patrocinador. 


    2. Hacer un festival itinerante.

    Antes que Lolapalooza, sí. Fue en “La Noche Roja” de 1978. Su grupo de acompañamiento eran Guadalquivir y el resto de bandas del cartel eran Triana, Iceberg y Salvador

    En esas siete horas de conciertos también había una voz en off (Mariscal Romero) que iba haciendo aportaciones al concierto en un intento de darle una narrativa o un envoltorio mínimamente conceptual. Como buen festival itinerante tuvo también un fakir y el “show en vivo” grupo circense llamada la Troupé del Mayo Rojo. Además, en los carteles se destacaba el famoso “rayo láser” que se utilizaba por primera vez en España.

    El festival antes del festival. Europa antes de entrar en Europa. Las dificultades y aprendizajes de estos conciertos (sobre todo, en su fecha de Madrid) bien merecen un documental.


    3. Girar por teatros 

    Ahora es muy habitual que los artistas de rock actúen en teatros, pero en el pasado -salvo alguna excepción- no era frecuente ya que los responsables tenían miedo a que el público destrozase los recintos. Así que él lo hizo de forma organizada, como gira. Y con proyecciones. ¡Era 1972!


    4. Apoyar a nuevos artistas. 

    Bandas como Leño o una jovencísima Luz Casal fueron teloneros suyos durante toda la gira “El rock de una noche de verano” en 1983. En una época sin redes sociales o donde la radio era quien dictaba lo que se oía y lo que no, la exposición a grandes multitudes dependía, en buena parte, de abrir para grandes artistas.

    En la ya mencionada gira de “La Noche Roja” ofrecieron diez fechas, pero en cada ciudad se llevaban a un grupo invitado local, por ejemplo, en Madrid y Barcelona fueron Tequila. En la gira “Rock en el ruedo” de 1985, la banda le acompañó fue Alarma del llorado Manolo Tena, También ha grabado canciones de autores válidos que en ese momento, aún no eran demasiado conocidos como Drexler, Sabina, Vargas, o incluso Charly García. También produjo a Topo

    De hecho, su decisión de apoyar a Gran Jefe, la banda de Jaime Asua y Osvi Grecco (banda con letristas como Ray Loriga), fue tan grande que llegó a montar su sello Rock & Ríos.


    5. Acercarse a Latinoamérica

    A finales de 1986, Miguel Ríos armó el Primer Encuentro Iberoamericano de Rock en el Palacio de los Deportes de Madrid. Durante tres días, pasaron artistas venezolanos (Sentimiento Muerto), chilenos (Aparato Raro), brasileños (Paralamas do Sucesso), argentinos (Charly García y un desconocido Fito Páez), mexicanos (El Tri) o unos recién fundados El Último de la Fila. Sin duda, fue Miguel Ríos uno de los artistas que más se esforzaron en tender puentes al otro lado del océano de una forma consciente, estable y prolongada en el tiempo. 


    6. Colaborar con todo el mundo 

    Antes de Iván Ferreiro ya estaba Miguel Ríos, dispuesto a prestar su voz a cualquier artista que lo reclamase. Su voz y su generosidad le hicieron capaz de pertenecer a varios mundos al mismo tiempo. Desde el universo de Ana Belén, Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat o el de Quique González y Jose Ignacio Lapido. Pero también fue el Fito Páez

     

    7. Tener un programa de televisión de la historia del rock y… en directo 

    Miguel Ríos no sólo dio oportunidades a un buen número de artistas en auge sino que también se esforzó en mantener en primer plano a los que estaban antes.

    En 1987, se inventó un programa, “¡Qué noche la de aquel año!”, tal vez, el primer intento global en hacer una historia del rock en castellano. Un programa donde las actuaciones eran en directo y a lo largo de 27 capítulos explicaban las vicisitudes de nuestra música.

    Él mismo ideó y codirigió el programa, que es un espectáculo de iluminación y sonido. En que los años, una verdadera heroicidad.


    8. Grabar un disco en directo sin ningún recording 

    Para grabar en directo el ya legendario “Rock & Ríos”, reservaron dos días la unidad móvil. Una serie de catastróficas desdichas hicieron imposible utilizar las cintas del primer concierto y se lo jugaron todo a una noche. El nivel es apabullante y quedaba demostrado que, en efecto, el rock, podía sonar tan bien como fuera. Un chute de orgullo en aquellos años llenos de complejos.


    9. Estar en la cárcel 

    A diferencia de nuestros vecinos franceses que podrían jugar al “épater les bourgeois”, sin correr mayores riesgos, en la España de Franco, cualquier síntoma de disidencia, era juzgado con severidad. Miguel Ríos encarnaba los nuevos aires de libertad y decidieron darle un escarmiento. Le tendieron una trampa y fue detenido en su propia casa por la Brigada Especial de Estupefacientes. Durante 27 estuvo encerrado en el hospital penitenciario de Carabanchel donde coincidió con el director de cine Iván Zulueta, también preso. 


    10. El primer artista español que usó sintetizador Moog y un Mellotron.

    Aunque estas afirmaciones siempre son aventuradas, al menos sí se puede afirmar que es el primer artista popular y masivo en hacerlo. Fue en “El furgón llamado canguro” la cara B del single “Canción para un nuevo mundo”. Al cargo de los sintes estaba Teddy Bautista. Era el año 1973.


    11. Mezclar fútbol y rock 

    Mientras que en Argentina, el fútbol era visto como un elemento de resistencia, en España, durante muchos años, se consideró como el opio del pueblo. Un espectáculo indigno de gente inquieta que abotargaba los sentidos y quitaba tiempo para actividades verdaderamente importantes. Miguel Ríos, siempre tuvo a gala hacer deporte, combinar fiesta y deporte en un sano equilibro y, además, jugaba partidos de fútbol con los veteranos del Real Madrid.


    12. Ser número 1 en EE.UU.

    Sí, con el “Himno a la alegria” Miguel Rios fue número 1 de la lista de Easy Listening (en la Billboard llegó al 14) en el país de Elvis. También alcanzó el número 1 en Canadá, Alemania, Australia y Austria.


    Ha hecho muchas más cosas. Fue hippie cuando ser hippie era ser punk. Habló de SGAE sin ser especialmente un autor prolífico, para defender los derechos de los compositores con el coste enorme que eso supone en imagen pública. Durante la pandemia, aprendió a tocar mejor la guitarra con un profesor on line. Y como decíamos al principio de este reconocimiento público, a Eddie Vedder le ha gustado su adaptación de “Come then goes” de Pearl Jam que Miguel transforma en “Viene y luego va”. Además, ha invertido en Formación, Investigaciones, Aplicaciones y Desallorrollo en Neurociencias SL , clínica que se dedica al tratamiento integral de pacientes con daño neuronal adquirido. 

    Cada vez que un músico toque en algún gran escenario y tenga unas buenas condiciones, que sepa que, en parte, se lo debe a Miguel Ríos