FINALISTA 1 – 2020: _BCN626, DE _JUNO

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    _juno. _BCN626

    En los discos que hablan de una historia de amor, en la mayor parte, sólo conocemos la versión de uno de los implicados. El retrato queda incompleto y se pierde la mitad del relato. Entre otras cosas, lo que hace diferente a este disco es que consigue la impresión de que se abre la puerta a la intimidad (verdadera o verosímil) de dos corazones que se encuentran en una sala de estar o una alcoba.  Y el público que es un voraz voyeur, se ha mostrado encantado de sentarse frente a la obra.

    El disco está concebido a modo de suite, sin apenas interrupciones y donde cada canción funciona como una escena de un guión, como una conversación que no se detiene. Temas sin estructura clásica de estribillos marcados, diarios sonoros de buena pluma y buen remate.

    Los sintetizadores sostienen todo el entramado armónico y durante muchísimos pasajes del disco, no aparece ningún tipo de base rítmica o percusión. Y no le hace falta, el peso lo ofrecen las texturas de los teclados, mientras que las voces emplean registros distintos a los que tanto Perarnau IV o Zahara hacen en sus respectivos proyectos. Él algo más grave y roto de lo acostumbrado, con un grano de voz muy sugerente y ella, tanto en susurro o en agudo volador,  muy muy cerca del micrófono.

    Y como una buena peli indie, el disco se cierra en tonos grises y lentos. Sin el posible azúcar que suelen tener las historias de amor. Y el misterio en sombra de las canciones finales logra el propósito de dejar al oyente con ganas de más. Un capítulo sin cerrar que crea adicción más por lo que esconde que por lo que muestra. Las habitaciones de los hoteles siempre fueron un buen escenario.