Pablo García ofrece su última actuación como Pablo Und Destruktion en la primera de las Sesiones Ruido en un concierto épico.

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    Autodestruktion!

    Sabíamos que Sesiones Ruido by StubHub iban a ser especiales. Están creadas para que los artistas puedan ofrecer algo diferente, al margen de que tengan disco nuevo en la calle o no. Pero nadie se esperaba lo que vino a continuación.

    María Ballesteros (presidenta de la P.A.M. -Periodistas Asociados de Música-) se encargó de la presentación de Pablo, y señaló la importancia de que fuese precisamente él, dos veces nominado a Premio Ruido StubHub, quien abriese este ciclo de sesiones.

    Y Pablo hizo como David Bowie con Ziggy Stardust: Liquidar su propio proyecto en público y sin previo aviso. Así que ayer fue su último concierto como Pablo Und Destruktion. Cayeron toneladas de lava sobre la sala casi llena.

    Capas y capas de palabras en sucesión para explicar que el fracaso merece una ovación.

    Pablo, una mezcla entre Errol Flynn, predicador de Western crepuscular y alcalde de pueblo, ofreció un concierto de orfebre. Y coronó varios ochomiles sin oxígeno. Habló y habló, preguntó al público por el repertorio, ofreció temas nuevos (“Credo paisano”,  “Puerto de Gijón”, “Gracias”, “Bastante”) y tuvo el detalle de dedicar un tema al Sporting de Gijón (era el séptimo aniversario de la muerte de Manolo Preciado). También le dio tiempo a invitar a su ex bajista al escenario para que contara la anécdota del preso fugado que se cruzaron en una gasolinera y que inspiró “Amor”. Así, hasta superar con creces la hora y media en Sesión Ruido.

    No le sentó nada mal el formato trío al asturiano. Cualquiera que le haya visto a él sólo, sabe que juega con loops y que se sirve para llenar el escenario, pero en este formato, se quitó cierta grandilocuencia. Ofreció las canciones con otro matiz, con otro aire, menos vehementes, y ganaron en sutilidad.

    Es inevitable que, en algunos momentos, su prosodia recuerde al Corcobado de principios de los 90 (esa caída de la última palabra cuando ya parece que ha terminado el verso). Pero las comparaciones terminan ahí. Pese a las apariencias, en Pablo hay mucho más de Paco Ibáñez o de canción francesa que de Nick Cave. Y arropado en trío, el parentesco galo se hace más patente.

    Éxito total. Silencio y respeto. Ovación cerrada. Aplausos. Desde aquí le deseamos la mejor de las fortunas en su nuevo camino.

    De momento, Pablo estará en la feria del Libro el 14 de junio firmando “La bestia colmena” (2018, Ed. Hurtado y Ortega).

    Sesiones Ruido by StubHub fue inaugurada con un concierto para el recuerdo. La próxima sesión estará a cargo de Tulsa, después del verano, el 11 de septiembre en la Sala Sol. ¿Qué nos ofrecerá?

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